Ofertas de empleo falsas: comprueba la oportunidad antes de dar el paso
Las propuestas laborales también se comprueban. Diez decisiones para contrastar quién contrata, proteger tu candidatura y actuar ante una petición sospechosa.
Una propuesta laboral puede parecer convincente y, aun así, estar diseñada para que entregues dinero, documentos o acceso a tus cuentas.
Buscar prácticas o un empleo implica responder mensajes, enviar candidaturas y hablar con personas desconocidas. Esa apertura es necesaria para encontrar oportunidades, pero también puede aprovecharla quien se presenta como reclutador sin serlo. El problema no siempre está en un anuncio disparatado: una oferta con funciones creíbles, una entrevista cordial y el nombre de una empresa conocida también necesita comprobación.
En el entorno universitario, el mensaje puede llegar a quien termina el grado, busca una colaboración de investigación o quiere compatibilizar estudios y trabajo. También puede recibirlo un tutor al que piden difundir una vacante. La pregunta útil no es si la propuesta nos ilusiona demasiado, sino qué pruebas tenemos de quién está detrás y qué nos pide hacer.
La empresa existe; la oferta quizá no
Una falsa oferta puede utilizar el nombre de una organización real y copiar su aspecto. Encontrar su web o comprobar que tiene oficinas no demuestra que el interlocutor la represente. Tampoco lo acredita una firma de correo cuidada. Hay que conectar tres piezas: la entidad, la persona que contacta y el proceso concreto al que invita.
Por ejemplo, ante una supuesta plaza de apoyo a un proyecto, conviene confirmar por una vía independiente que existe esa convocatoria y que el contacto está autorizado. Es un ejemplo preventivo, no un incidente atribuido a la Universidad. Un investigador conocido o un compañero que reenvía el anuncio puede haberlo recibido de buena fe sin verificarlo.
El candado del navegador tampoco resuelve esa comprobación. Indica que la conexión está cifrada, no que el negocio o el proceso sean auténticos. Y una videollamada permite conversar, pero no sustituye la verificación del empleador: ver una cara no confirma para quién trabaja esa persona.

Cuando el supuesto trabajo empieza a pedir dinero
INCIBE describe ofertas engañosas que solicitan información personal y bancaria o anticipos por conceptos como formación, reserva del puesto y envío de materiales. Ese cambio de dirección merece detenerse: la conversación empezó con lo que ibas a cobrar y ahora gira alrededor de lo que debes pagar.
Fuente: https://www.incibe.es/ciudadania/falsas-ofertas-empleo
Otra modalidad convierte la propuesta en tareas repetitivas dentro de una plataforma. Una pantalla muestra comisiones acumuladas; después exige aportar dinero para continuar o retirar las supuestas ganancias. La FTC ha documentado incluso pequeños pagos iniciales que refuerzan la confianza. Un primer ingreso real no garantiza que el saldo posterior lo sea.
La cifra que aparece en esa plataforma no equivale a dinero disponible en tu banco. Si para recuperar lo mostrado te reclaman otra aportación, seguir pagando aumenta la exposición. El tiempo y el esfuerzo ya dedicados pueden hacer difícil parar, pero no convierten una nueva transferencia en una solución.
Hay además propuestas que piden recibir fondos ajenos y reenviarlos, quedándose con una comisión. Europol advierte sobre la captación de intermediarios mediante ofertas laborales. Prestar la cuenta puede introducirte en movimientos de dinero de origen ilícito y traer consecuencias financieras y legales. No corresponde al candidato investigar esos fondos ni moverlos para comprobar qué ocurre.

Señales que orientan, sin convertirlas en una prueba automática
Desconfía si las funciones siguen siendo vagas después de preguntar, si te seleccionan sin interesarse por tu experiencia o si cada duda provoca más presión. También resulta preocupante que no permitan contrastar la oferta fuera de la conversación, que reclamen secreto o que cambien de plataforma cada vez que llega una petición importante.
Ninguno de los detalles superficiales basta por sí solo. Un contacto por mensajería puede formar parte de un proceso legítimo; una empresa pequeña puede tener poca presencia pública. A la inversa, una redacción impecable y un perfil con trayectoria no descartan una suplantación. Importa la coherencia del conjunto y, especialmente, las acciones que te exigen.
Si afirman que una práctica está vinculada a una titulación, confirma esa relación con el servicio o responsable universitario correspondiente a través de los canales que ya conoces. No des por hecho que la mención a un convenio lo acredita. Tampoco supongas que toda propuesta recibida en el correo institucional ha pasado un filtro editorial de la Universidad.
Un engaño conocido que cambia de envoltorio
Las falsas ofertas no nacieron con la inteligencia artificial. Las guías de prevención anteriores ya recogían el cobro por acceder a un puesto y la suplantación de empresas. Lo relevante es cómo se combinan ahora la mensajería, las plataformas que simulan ingresos y las conversaciones prolongadas para acompañar a la persona hasta el pago.
La alerta de la FTC sobre estafas de tareas, publicada en agosto de 2025, explica ese mecanismo; no es una novedad de esta semana. En 2026, trabajos de investigación como Anansi han estudiado mensajes y operaciones de este tipo. Se trata de investigación sobre entornos observados, no de una medición del campus ni de una cifra trasladable a España.
No se ha verificado una campaña concreta de los últimos días dirigida a Comillas. Por eso, el valor de estas recomendaciones está en entender el proceso y poder reconocerlo, no en presentar una alarma local sin evidencia.
Diez decisiones para avanzar con más criterio
- Confirma la vacante fuera del mensaje. Accede por tu cuenta a la web conocida de la organización o utiliza un contacto obtenido por otra vía fiable. Pregunta por la referencia del puesto y por quien te ha escrito. Esta comprobación resulta especialmente útil antes de pasar de una conversación inicial a compartir documentación.
- Pide funciones y condiciones concretas. Aclara tareas, dedicación, ubicación, remuneración y entidad contratante. Una respuesta verificable permite valorar el encaje; las promesas generales solo prolongan la incertidumbre. Si se trata de prácticas, pregunta también cómo se formalizarían y contrasta la relación académica que aleguen.
- Separa la candidatura de la contratación. Prepara un currículum con los datos profesionales necesarios para esa plaza. No adjuntes por costumbre documentos de identidad, información bancaria o expedientes completos al primer contacto. Si después solicitan más, pregunta para qué, quién los tratará y por qué canal deben entregarse.
- No uses tus credenciales como acreditación. Para demostrar que estudias o trabajas en una institución no debes entregar la contraseña ni un código de acceso. Si un enlace pide iniciar sesión, entra antes en el servicio legítimo por la ruta habitual. Evitas así confundir una comprobación de identidad con la cesión de tu cuenta.
- Frena ante un pago para conseguir el puesto o liberar ganancias. No transfieras dinero bajo la presión de reservar una plaza, activar tareas o desbloquear un saldo. Una formación independiente puede tener un coste legítimo, pero eso no acredita una contratación prometida. Comprueba por separado qué se vende y quién lo ofrece.
- Mantén tu cuenta bancaria fuera de operaciones ajenas. Rechaza recibir y reenviar dinero de terceros como tarea laboral informal. No compartas claves bancarias ni códigos de autorización. Si ya ha entrado un importe que no reconoces, consulta al banco antes de moverlo o devolverlo siguiendo indicaciones del supuesto reclutador.
- No instales herramientas solo para superar una selección. Una petición de software merece verificar origen y necesidad, especialmente si requiere permisos amplios o control remoto. En un equipo institucional, pide orientación antes de instalar. Una prueba de conocimientos no justifica dejar que un desconocido maneje el ordenador.
- Introduce una segunda mirada cuando cambien las condiciones. Comenta la petición con alguien de confianza sin reenviarle documentos personales ni enlaces activos innecesarios. Otra persona puede detectar que la oferta se ha convertido en una inversión o una cadena de pagos. Hazlo antes de comprometer más recursos, no solo cuando ya tengas certeza del engaño.
- Comprueba antes de difundir una oportunidad. Si tutorizas, coordinas un grupo o administras una lista de correo, confirma su procedencia y remite a la convocatoria original cuando esté verificada. El nombre de un docente o un servicio puede aportar una confianza que el anuncio aún no merece. Aclara cualquier comprobación pendiente.
- Conserva una referencia de cada candidatura. Anota dónde te inscribiste, la entidad y la fecha. Al recibir una llamada, podrás situarla sin improvisar respuestas ni revelar detalles de otros procesos. Ese registro breve ayuda también a detectar contactos que afirman conocer una solicitud que nunca hiciste.
Si ya has pagado o compartido información
Deja de seguir las instrucciones del contacto. Conserva mensajes, direcciones, referencias de la oferta y justificantes de pago que ya tengas; no vuelvas a abrir enlaces peligrosos para reunir más pruebas. Anota qué entregaste y cuándo, distinguiendo un currículum de una contraseña, una copia de identidad o una autorización bancaria. Esa precisión facilita decidir qué medidas corresponden.
Si enviaste dinero, avisa cuanto antes al banco o proveedor de pago por su canal oficial y explica la situación. Pregunta qué opciones existen, sin dar por garantizada la recuperación. Si te pidieron mover fondos ajenos, detén los movimientos y solicita orientación. Puedes denunciar ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad aportando las evidencias disponibles.
Cuando hayas introducido una contraseña en una página dudosa, cámbiala desde el servicio legítimo y revisa las medidas de recuperación y las sesiones según las opciones disponibles. Si utilizabas esa misma contraseña en otros servicios, cambia también esas cuentas. Ante una descarga o acceso remoto, deja de interactuar y pide ayuda antes de seguir utilizando el equipo para gestiones sensibles.
Si afecta a una cuenta, dispositivo o información de la Universidad, comunica pronto lo ocurrido mediante Jira. Explica las acciones realizadas y solicita instrucciones para aportar evidencias de forma adecuada. No adjuntes indiscriminadamente documentación de identidad o datos de otras personas.

Ayudar sin exponer a quien pide ayuda
Una candidatura concentra expectativas y, a veces, una necesidad económica urgente. Haber confiado no justifica reproches. Si alguien consulta una oferta, escúchale antes de aconsejar y evita difundir capturas con nombres, teléfonos o información bancaria en grupos amplios. Para alertar a otros suele bastar explicar el patrón, sin identificar a la persona afectada.
La contratación legítima puede requerir información personal en una fase adecuada. Protegerse no consiste en negarse a cualquier trámite, sino en comprobar su finalidad y el destinatario antes de completarlo. Mantener esa distinción permite seguir buscando oportunidades con confianza y con límites.
Una oportunidad también debe poder comprobarse
Una oferta merece atención por lo que permite aprender y desarrollar, pero también por la claridad con la que explica quién contrata y cómo se formaliza. Poder preguntar, contrastar y tomarse tiempo forma parte de una decisión profesional. Si para avanzar te exigen renunciar a esas comprobaciones, ya tienes un motivo para detenerte. Tu próximo paso laboral no debería empezar perdiendo el control de tus datos o de tu dinero.